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¿Por qué crece la tensión entre Kosovo y Serbia?

Desde que en febrero de 2008 el parlamento de Kosovo declarase su independencia de manera unilateral, sus relaciones con Serbia, el Estado al cual pertenecía, no han sido, precisamente, las mejores. Serbia en ningún momento ha reconocido formalmente la independencia de la que para Belgrado sigue siendo una región del suroeste. Las tensiones en la frontera han sido constantes pero este domingo escalaron hasta el punto de cerrarse puntos fronterizos y reportarse la instalación de barricadas y enfrentamientos. ¿Por qué se han enfrentado Kosovo y Serbia?

La respuesta se encuentra en la historia reciente de las relaciones entre Serbia y Kosovo. Desde un inicio, las relaciones diplomáticas han sido inexistentes en tanto que Serbia no reconoce a Kosovo. Tampoco la reconocen numerosos países, como España y otros cuatro países de la UE, a pesar de que Kosovo ha sido, desde la disolución de Yugoslavia, un territorio autónomo que estuvo bajo la tutela de Naciones Unidas durante años.

Entre otras cuestiones del día a día, el hecho de que Serbia no reconozca como Estado a Kosovo deriva en que los documentos del joven Estado no son considerados válidos por parte de las autoridades serbias. Así, documentos de identidad o matrículas de coche propias de Kosovo no son consideradas como legales o pertenecientes a ningún Estado independiente.

Así, hace unos meses el gobierno de Kosovo, decidió que su país dejaría de reconocer los documentos legales y matrículas serbias como válidas dentro de territorio kosovar. El ejecutivo kosovar apuntaba en junio que esta no era más que una medida de reciprocidad en tanto desde Belgrado tampoco se aceptan los documentos oficiales de Kosovo.

Así, con esta nueva legislación, cualquier persona que entre en Kosovo con un documento de identidad serbio dispondrá de un documento temporal del Gobierno de Kosovo que solo será válida durante 90 días. Al mismo tiempo, las matrículas de vehículos que haya emitido Serbia para ciudades kosovares deberán ser sustituídas por matrículas oficiales del Gobierno de Kosovo para que esos vehículos puedan seguir circulando.

Una medida similar se aplicó hace un año, en otoño de 2021, prohibiéndose entonces la circulación por Kosovo de vehículos con matrículas serbias, lo que provocó cortes de carreteras por parte de la minoría serbia que vive en el joven Estado. La reacción de Kosovo elevó el nivel de alerta de Serbia y la tensión en la región.

En esta ocasión las medidas iban a entrar en vigor este mes de agosto, con lo que la respuesta serbia fue volver a subir su nivel de alerta en la frontera con Kosovo. Por parte de los kosovares, este pasado domindo se bloquearon pasos fronterizos y carreteras, así como se concentró mayor presencial policial en los pasos de Brnjak y Jarinje, cercanos a las zonas de Kosovo donde se concentra la minoría serbia.

Fueron unas horas de tensión, suficientes para que tanto redes sociales como medios pusiesen el foco en esta región de los Balcanes, de mucho interés para la Unión Europea -como demuestra el viaje que este pasado fin de semana realizó el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, a diferentes países de la región-. Ambos países se acusaron de querer desestabilizar la región y la paz, al tiempo que trataban de rebajar la tensión.

Durante la madrugada del domingo al lunes, el gobierno kosovar anunciaba el aplazamiento de las medidas sobre los documentos y matrículas serbias hasta septiembre a condición de que los serbios retirasen las barricadas instaladas. Por su parte, el presidente serbio, Aleksandar Vucic, aseguró que había pedido ayuda internacional para convencer a Kosovo de que demore su iniciativa legal. En este sentido, el propio gobierno de Kosovo reconoció en su comunicado que la decisión de aplazar hasta el 1 de septiembre la controvertida ley fue producto de una reunión mantenida entre el ejecutivo que encabeza Albin Kurti y el embajador estadounidense en Kosovo, Jeffrey Hovenier.

Alianzas internacionales de Kosovo

Aunque Serbia no reconozca a Kosovo, ambos Estados son candidatos a entrar a la Unión Europea. En concreto, Serbia ya tiene reconocido su condición de “país candidato” mientras que Kosovo aún sigue en lista de espera, con la simple intención de entrar. Dos años después de que en 2013 Serbia y Kosovo firmasen el “acuerdo de Bruselas” para normalizar relaciones, el Consejo Europeo abrió negociaciones para un Acuerdo de Estabilización y Asociación con Kosovo. La Unión Europea siempre ha ligado la posible entrada tanto de uno como del otro a unas relaciones bilaterales normalizadas.

En cuanto a los apoyos internacionales, Kosovo está reconocida por casi un centenar de países, entre ellos los Estados Unidos, pero, entre otros, no cuenta con el reconocimiento de uno de los aliados históricos de Serbia, Rusia. Así, los aliados de Rusia en Eurasia tampoco reconocen al joven Estado. Tampoco China reconoce a Kosovo, así como tampoco lo hacen Brasil, Argentina, Chile, Uruguay y más de una docena de otro países de América Latina.

El caso de España es singular, ya que forma parte de la Unión Europea, que sí reconoce a Kosovo, pero el Estado español no. Recordado fue el enfrentamiento futbolístico entre España y Kosovo, en el cual RTVE evitó mencionar a Kosovo como un Estado, sino como “la Federación de Fútbol de Kosovo”. En su momento, el presidente del gobierno Mariano Rajoy defendió que España no reconociese a Kosovo porque su independencia derivó de una declaración unilateral de independencia. En un sentido muy parecido se pronunció estos días el actual presidente Pedro Sánchez.

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