502 NIMBY o cuando no quieres una cárcel en tu barrio

¿Qué votarías si hubiese una consulta para poner una cárcel, una central nuclear o una antena de telefonía cerca de tu casa?
De eso hablamos hoy, del fenómeno NIMBY o SPAN, es decir: sí, me parece útil, pero no quiero que eso esté cerca de mí.

NIMBY es le acrónimo de Not In My Back Yard (No en mi patio trasero) y se utiliza para designar a aquellas personas que se oponen a instalaciones o actividades porque suceden muy cerca de su entorno. A esta forma de pensar se le llama Nimbyism.

Existe también una versión en español, SPAN, que significa Sí, Pero Aquí No.

Hablamos hoy de un fenómeno conocido. Quizás no le habíais puesto nombre pero técnicamente se conoce como NIMBY, no en mi patio trasero.

El fenómeno NIMBY, en español SPAN se refiere a los movimientos de vecinos que se oponen a la instalación de ciertas actividades en su entorno, especialmente de aquellas que están tildadas como peligrosas.

Pueden ser aeropuertos, basurales o centrales nucleares, pero últimamente también ocurre con iniciativas «verdes», como los molinos eólicos.

Lo más irónico y llamativo es que estos grupos NIMBY o SPAN frecuentemente reconocen la importancia de las actividades, e incluso quieren gozar de sus beneficios (como una antena de telefonía celular para ampliar la señal), pero no quieren lidiar con los efectos «negativos» cerca de ellos. Por eso, son tildados de poco solidarios.

El caso de Gran Bretaña: ¿por qué a alguien le molestaría tener como vecino a un aerogenerador?

En principio, porque suelen producir zumbidos permanentes ocasionados por el giro de las aspas. También podría afectar negativamente el paisaje en zonas turísticas.

En Gran Bretaña, un territorio bendecido por los incesantes movimientos de aire, casi la mitad de sus ciudadanos se opone a convivir con estos gigantes de metal. No desarrolla emisiones de ninguna clase ni radiaciones electromagnéticas.

Aún así, muchos de los que conviven con estos molinos se quejan de haber desarrollado el «síndrome de la turbina eólica«, un mal que despierta muchas dudas y que se cree que es más producto de la hipocondría que de la realidad.

Los que creen en este síndrome ven como fuente del problema al ruido que hacen las gigantescas palas al cortar el viento. Aseguran que las vibraciones de baja frecuencia que provocan atraviesan obstáculos y distancias y remueven los órganos internos del cuerpo humano.

También sostienen que el infrasonido de las aspas impacta directamente sobre el sistema vestibular y causa vértigo, mareos, pérdida de sueño, de concentración y hasta de memoria…

Pero también existe el movimiento contrario, el YIMBY (Yes In My Back Yard), sí en mi patio trasero.

¿Quieres saber más? No te pierdas nuestro podcast.

¿Con qué cosas estás de acuerdo pero no quieres que estén cerca de ti? ¡Coméntanos!

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Aida Deturck

Periodista.

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